La trayectoria profesional sostenible: un camino compartido entre personas y empresas
Rocío Millán, directora de Servicio Corporativo en The Adecco Group
“Para mí, trabajar en el Grupo Adecco no es únicamente desempeñar una función corporativa; es formar parte de un propósito que trasciende lo profesional. Cada día veo cómo el empleo transforma vidas: devuelve confianza, genera autonomía, crea oportunidades donde antes había incertidumbre y construye futuro donde parecía no haberlo. Cambiar vidas a través del empleo no es un eslogan, es una convicción profunda que guía nuestras decisiones y orienta nuestra responsabilidad como compañía. Acompañar a personas y empresas en la construcción de trayectorias profesionales sostenibles significa contribuir a algo más grande: al desarrollo humano, a la cohesión social y a un crecimiento económico que no deje a nadie atrás”. Rocío Millán
Si no sabes en qué momento de tu trayectoria profesional te encuentras y quieres apostar por una carrera sostenible. Te invito a leer el siguiente artículo y conocer la visión que tenemos desde The Adecco Group (TAG).
A través de todas las soluciones de Adecco, LHH, Akkodis y Fundación Adecco y la visión de sostenibilidad TAG|ESG, queremos defender el empleo y la creación de trayectorias profesionales sostenibles. En este artículo te explicamos estos conceptos y los conectamos con nuestro negocio.
El empleo sostenible para el Grupo Adecco es aquel que tiene como propósito impulsar el desarrollo humano y social, fortalecer la competitividad empresarial y contribuir al crecimiento económico, asegurando la prosperidad de la sociedad y la protección del planeta. En definitiva, debe dar respuesta a los grandes retos sociales, laborales, económicos y empresariales a los que se enfrenta un país como España.
Ahora bien, para que este modelo sea posible necesitamos que nuestra fuerza laboral sea competitiva. Y eso solo se logra si las personas construyen trayectorias profesionales sólidas y sostenibles.
Una trayectoria profesional sostenible significa “avanzar en la vida laboral haciendo un buen trabajo que aporte valor real a empresas y proyectos (desempeño y rendimiento), guiándose siempre por un sentido de propósito, ética del trabajo y valores sólidos, recibiendo una recompensa justa - con salario y condiciones que aseguren el equilibrio personal, familiar y profesional - y culminando con la capacidad de dejar un legado significativo para las empresas y para la sociedad”.
Este enfoque no solo beneficia a cada persona en su desarrollo vital y profesional, sino que es también la condición necesaria para que las empresas y el mercado laboral avancen hacia un futuro más competitivo, inclusivo y sostenible.
En el Grupo Adecco tenemos distintas líneas de negocio que impactan en las diferentes etapas de la trayectoria profesional y que contribuyen a mejorar la empleabilidad, encontrar la primera oportunidad de empleo, adquirir competencias y un aprendizaje permanente, promocionar y liderar, reconducir la carrera y madurar profesionalmente hasta dejar un legado profesional.
Nueve fases que marcan la trayectoria profesional sostenible

La vida laboral de una persona no es lineal, sino que avanza en etapas que combinan formación, aprendizaje, desarrollo y aportación de valor. Cada fase tiene un papel fundamental en la construcción de una carrera equilibrada, capaz de generar valor para la propia persona, para la empresa o proyecto en el que trabaja y para la sociedad.
En The Adecco Group identificamos nueve fases que, de forma sucesiva, reflejan cómo evoluciona una trayectoria profesional sostenible y qué elementos resultan clave para que esa evolución sea sólida, inclusiva y tenga un impacto positivo.
F01. Formación inicial
La trayectoria comienza con la formación inicial, que constituye la base sobre la que se construirá toda la carrera profesional. Durante las etapas educativas, formativas y prelaborales se adquieren competencias generales - como la comunicación, la capacidad de aprendizaje, el pensamiento crítico, el trabajo en equipo o la gestión del tiempo - y competencias específicas, vinculadas a áreas técnicas, disciplinas profesionales o saberes especializados. Esta fase no solo aporta conocimientos, sino también valores, hábitos y actitudes que preparan a la persona para integrarse en entornos laborales y sociales. Una buena formación asienta las bases de la empleabilidad futura y permite que el desarrollo posterior sea más sólido, equilibrado y sostenible, es decir, favorece la empleabilidad de la persona.
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F02. Empleabilidad
La empleabilidad surge como un puente entre la formación académica y la experiencia laboral. En la etapa educativa, en los centros de formación o en la universidad se adquiere el saber -conocimientos y teoría -, pero es en el trabajo donde se aprende el saber hacer: aplicar lo aprendido, trabajar en equipo, gestionar tiempos y aportar valor real. En esta fase suelen aparecer las primeras prácticas laborales o trabajos que se combinan con los estudios. Son el primer contacto real con el empleo y permiten desarrollar competencias prácticas, actitudes y habilidades que facilitan la entrada y la permanencia en el mercado laboral.
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F03. Primer empleo (early career)
Es una etapa de inestabilidad relativa, en la que la persona adquiere experiencia real, interioriza la cultura del trabajo y empieza a construir su identidad profesional. Para las empresas, representa la oportunidad de acompañar el talento emergente y favorecer su consolidación.
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F04. Propósito
Llegados a este punto, muchas personas descubren que lo que marca la diferencia entre una carrera profesional que avanza con solidez y otra que se estanca es el propósito. No basta con tener un trabajo: es necesario sentir pasión por lo que se hace. Cuando no se logra encontrar sentido al trabajo, se resiente su motivación, su desempeño y su compromiso, lo que dificulta consolidar una carrera a largo plazo.
Buscar y definir el propósito personal y profesional es clave para experimentar plenitud en el trabajo. Aquí entra en juego el concepto de ikigai: aquello que conecta lo que una persona ama, lo que sabe hacer, lo que el mundo necesita y por lo que puede ser recompensada. Este propósito individual alcanza su máxima potencia cuando encuentra resonancia en el propósito corporativo de la organización. Cuando la pasión de las personas se conecta con un propósito de marca sólido, se genera un círculo virtuoso de motivación, fidelidad y valor compartido.

F05. Desarrollo profesional y mejora
Tras encontrar un propósito, la persona está en condiciones de proyectar su carrera y avanzar con mayor claridad. Esta etapa supone diseñar un plan de desarrollo profesional que combine formación continua y reciclaje de competencias, la consolidación de una red de contactos que abra nuevas oportunidades y la definición de una estrategia de progresión que permita evolucionar hacia roles de mayor responsabilidad, especialización o impacto. De esta manera, la carrera se vuelve más consciente y sostenible, y la persona evoluciona profesionalmente con sentido mientras aporta un valor creciente a la empresa y a la sociedad.
F06. Madurez y contribución estratégica
En esta etapa, la experiencia acumulada se traduce en una capacidad más amplia de influencia. La persona alcanza un nivel de autonomía y seguridad que le permite liderar equipos, orientar proyectos estratégicos y transferir conocimiento a nuevas generaciones. No se trata solo de ocupar una posición consolidada, sino de ejercer un liderazgo responsable, donde la visión estratégica se combine con la ética del trabajo y la orientación a resultados. Para las empresas, esta fase es clave porque concentra el talento con mayor capacidad de innovación, mentoring y generación de valor compartido.
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F07. Reenfoque y transición
El mercado laboral es dinámico y las trayectorias rara vez son lineales. En algún momento, la persona se enfrenta a la necesidad de reinventarse: cambiar de sector, de rol o incluso redefinir sus expectativas vitales y profesionales. El reenfoque puede surgir de una oportunidad voluntaria (buscar nuevos retos) o de una circunstancia externa (transformación empresarial, crisis sectorial). La sostenibilidad profesional exige flexibilidad, resiliencia y apertura al aprendizaje, y requiere que las empresas acompañen estos procesos mediante programas de reskilling, upskilling, transición profesional o recolocación. Una organización que facilita estos movimientos no solo retiene talento, sino que refuerza su reputación como empleador responsable.
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F08. Cierre activo y retiro profesional
El final de la vida laboral no debe entenderse como una retirada pasiva, sino como una fase activa de contribución, una de las más importantes. Muchas personas, al acercarse al final de su carrera, buscan dejar un impacto positivo a través de la transmisión de conocimientos, la mentoría o el voluntariado corporativo. Esta etapa refuerza el tejido social y permite que la experiencia acumulada no se pierda, sino que se ponga al servicio de quienes inician su recorrido. Para la sociedad, supone un modo de mantener el capital humano activo; para las empresas, es una oportunidad de preservar el saber acumulado.
F09. Legado
Una trayectoria verdaderamente sostenible culmina con la capacidad de dejar un legado significativo y duradero. Más allá de los logros individuales, lo que perdura es la huella en las personas, en las organizaciones y en la sociedad. El legado se manifiesta en valores transmitidos, en proyectos transformadores que permanecen en el tiempo y en el ejemplo que inspira a nuevas generaciones. Dejar un legado es lo que convierte la carrera profesional en un relato con sentido, capaz de generar impacto positivo más allá de la propia vida laboral.
Pilares de la trayectoria laboral sostenible:desempeño, ética, recompensa y legado
Para que una trayectoria profesional sea sostenible debe apoyarse en cuatro pilares fundamentales. En primer lugar, asegurar un buen desempeño, es decir, hacer bien el trabajo y aportar valor real a la empresa y a la sociedad. En segundo lugar, llevar a cabo la actividad con ética del empleo y valores profesionales sólidos, actuando con responsabilidad, compromiso y ejemplaridad. En tercer lugar, recibir una recompensa justa, que se traduzca en un salario y unas condiciones adecuadas que permitan conciliar la vida profesional con la vida personal y familiar. Y, finalmente, toda trayectoria verdaderamente sostenible debe proporcionar un legado, transmitiendo conocimiento, valores e inspiración que perduren más allá de la vida laboral activa.
Y tú, ¿qué huella quieres dejar?


